sábado, 19 de septiembre de 2009

9000: El sentido perdido de bloggear

Hall9000 ahora mejor conocido como G Santos, me mandó una copia de aquella entrada inspiradora de su difunto blog. Quisiera agregar un par de citas, para complementar aquella entrada [dos abajo] y de paso me [nos] inspire un poco cada que uno quiere destruir su blog:

El blog, en materia literaria lo veo como entrenamiento, calentamiento, corrector de estilo, dador de ideas, compromiso, interacción, multidisciplina, trabajo divertido, herramienta para explorar ese tan famoso en Oaxaca (después de la venida de Yépez) “YO INTERNO”, etc. He descubierto algo, nada es pérdida de tiempo (bueno, supongo que debe haber sus extremas excepciones), todo depende de qué tanto le sacas de provecho*, así, cada vez que escribo una línea, que me detengo a pensar qué palabra poner, ejercito (por lo menos lo intento) esa parte racional, mecánica de escribir, y de esta forma, cuando venga la parte animal, salvaje del momento creativo, tenga la destreza suficiente para construir los canales por donde la energía se derramará.
Bueno, ni ustedes [postlectores que quedan] ni yo somos escritores, así que lo anterior no nos sirve de mucho más que para entender una aplicación más del ejercicio bloguero.
Cito:
Los comentarios más importantes son lo que te haces a ti mismo al escribir, porque el blog es eso, una solitaria comunicación, una botella al mar, una blogtella. Sólo que esta blogtella la pueden ver miles o nadie, pasar desapercibida, mezclada entre los millones de blogtellas más que día con día se lanzan. Así las cosas, el receptor más importante del mensaje dentro de mi blogtella soy yo. Y claro que los comentarios elevan el ego y ayudan, pero a su manera. En su modo. En la dinámica propia de este mar de blogtellas. Si quiero critiquen más o menos chido un trabajo, pues voy a un taller. Es cuestión de entender las dinámicas propias de cada medio.

Éste párrafo vale oro. Sigo citando:

Y por supuesto, cada quien entrena a su manera. Me encanta la versatilidad de este medio, la flexibilidad, la buena onda y todo lo que se puede vislumbrar en los rincones ajenos. Esa mezcla visual y literaria. Los links, lo audiovisual, la facilidad con la cual puedes ver un ínfimo cachito de otros mundos. Además, como he dicho, me ahorro una lanota en terapeutas (que, por ley, deberían estar prohibidos) y psiquiatras (ídem).
[Dímelo a mí que sí he gastado miles y miles... grrr.] Ahi lo tienen pues, el sentido del blog. Corrijo: Un sentido de bloguear que comparto con éste individuo.

Saludines.