Solo quiero escribir, no importa nada más.
El problema ahora es que carezco de tema. Hace meses que no me detengo a escribir aquí asuntos ¿relevantes?, no sé si por ausencia de ellos o por que simplemente no quería compartirlos al público y se quedaron ahí adentro. ¿No les pasa que algunas cosas simplemente se quedan adentro como sensaciones que uno no pone en palabras para externar? porque son personales y privadas. Son esas cosas que forman nuestro interior y en general ahi se quedan.
El problema ahora es que carezco de tema. Hace meses que no me detengo a escribir aquí asuntos ¿relevantes?, no sé si por ausencia de ellos o por que simplemente no quería compartirlos al público y se quedaron ahí adentro. ¿No les pasa que algunas cosas simplemente se quedan adentro como sensaciones que uno no pone en palabras para externar? porque son personales y privadas. Son esas cosas que forman nuestro interior y en general ahi se quedan.
En mi caso, la falta de vocabulario para expresar esas ideas o sensaciones es la principal causa de que no las externe. Por eso admiro a los pintores, músicos, escritores o cualquiera que pueda reflejar en el mundo esas sensaciones que están dentro de sí que los hacen lo que son como personas. La capacidad de reflejar es la que los hace artistas... más bien, la capacidad de que entendamos lo que quieren reflejar. [Me pregunto si el allegratto de la séptima de Beethoven si trata de lo que yo interpreto?].
Recientemente pienso mucho en el momento. En un más menos épsilon temporal y encuentro que hay una especie de felicidad o algo muy parecido a ella, algo como pequeñas satisfacciones en distintos rubros, como si localmente todo estuviera en el sitio adecuado y el solo hecho de ver ésa configuración de las cosas me causara alegría. Lo que me hace pensar en que esa felicidad depende totalmente del momento.
Uno no es feliz por lo que hizo hace un año o hace tres meses, quizá lo sea disfrutando las consecuencias de lo que hizo en el pasado, quizá no. Uno es feliz en el peresente. Cuando ve hacia el horizonte y piensa en que todo está en un orden agradable incluyéndose y entonces sonríe. Como dije, quisiera poder describir mejor esa sensación de un presente satisfactorio, pero creo que solo puedo quedarme con la sensación y recordar la imagen del momento:
La vista de la ciudad en un balcón frente a una iglesia, en realidad no se ve la ciudad, solo unos cuantos edificios, lo más altos y los próximos que son viejos y dan un aspecto de suciedad, pero solo son viejos y grisaceos. La mediocridad de un país reflejada en sus azoteas; la individualidad de las personas suceptibles a encasillarse en redes sociales, el yo-único y el anonimato perfectamente fusionados en los ríos de gente gris y colorida caminando sobre las aceras; el arte que es pura ilusión adentro, la realidad que no refleja afuera. Algo amarillo en el rabillo del ojo, que no entiendo que hace allí, pero me agrada su presencia en el momento. La sensación es en relación al presente [local], la felicidad y una profunda seguridad frente a ése enorme mundo donde cada uno es nadie, nada, pero en la nada todo es claro y se puede constuir cualquier cosa imaginable.
Recientemente pienso mucho en el momento. En un más menos épsilon temporal y encuentro que hay una especie de felicidad o algo muy parecido a ella, algo como pequeñas satisfacciones en distintos rubros, como si localmente todo estuviera en el sitio adecuado y el solo hecho de ver ésa configuración de las cosas me causara alegría. Lo que me hace pensar en que esa felicidad depende totalmente del momento.
Uno no es feliz por lo que hizo hace un año o hace tres meses, quizá lo sea disfrutando las consecuencias de lo que hizo en el pasado, quizá no. Uno es feliz en el peresente. Cuando ve hacia el horizonte y piensa en que todo está en un orden agradable incluyéndose y entonces sonríe. Como dije, quisiera poder describir mejor esa sensación de un presente satisfactorio, pero creo que solo puedo quedarme con la sensación y recordar la imagen del momento:
La vista de la ciudad en un balcón frente a una iglesia, en realidad no se ve la ciudad, solo unos cuantos edificios, lo más altos y los próximos que son viejos y dan un aspecto de suciedad, pero solo son viejos y grisaceos. La mediocridad de un país reflejada en sus azoteas; la individualidad de las personas suceptibles a encasillarse en redes sociales, el yo-único y el anonimato perfectamente fusionados en los ríos de gente gris y colorida caminando sobre las aceras; el arte que es pura ilusión adentro, la realidad que no refleja afuera. Algo amarillo en el rabillo del ojo, que no entiendo que hace allí, pero me agrada su presencia en el momento. La sensación es en relación al presente [local], la felicidad y una profunda seguridad frente a ése enorme mundo donde cada uno es nadie, nada, pero en la nada todo es claro y se puede constuir cualquier cosa imaginable.






5 seres:
Cuál falta de vocabulario? Lo dijiste de una forma taan elegante que me transportaste contigo. Y sí, también me encantan esos momentos que, sin tener nada aparentemente de especial, te atrapan y te dan esta sensación. Para mí no siempre es alegría... a veces quizás es un poco de nostalgia. Pero siempre te hacen sonreír- Saludos!
'Uno no es feliz por lo que hizo hace un año o hace tres meses, quizá lo sea disfrutando las consecuencias de lo que hizo en el pasado, quizá no. Uno es feliz en el presente.'
de acuerdo, de acuerdo.
Y de acuerdo: presente satisfactorio.
^^
Robaré tus entradas para una futura bloguela ;)
Algunas de esas cosas serán en esta... mmm... encantadora ciudad. De donde yo vengo las cosas son diferentes (módulo APPO, claro está, y sin mencionar el resto de la república).
Vale la pena también recordar las sabias palabras de Paul Válery:
"C'est l'execution du poème qui est le poème."
Hall9000: adelante, será un honor ^^
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